Ni putas ni sumisas

Hay que saber que la discriminación en nuestro país es muy importante.

Ni Putes Ni Soumises

Y, en consecuencia, los chicos empezaron a cambiar completamente de comportamiento hacia sus hermanas, hacia sus compañeras o sus novias. Y no piensen que esto se limita exclusivamente a las hijas de los inmigrantes, también afecta a jóvenes francesas de pura cepa. Así que deben estar muy atentos a lo que sucede en Francia para que aquí en España puedan reaccionar ante las cosas similares que aquí tal vez ocurran en algunos barrios. No es un discurso racista, evidentemente, es un discurso responsable.

Nosotros decidimos reaccionar y dar una enorme patada en el hormiguero, para que saltara por los aires la ley del silencio.

Rebeldes, ni putas ni sumisas

Se necesitaron seis meses para organizar esta iniciativa. Primero fue el caso de la chica que quemaron en un barrio obrero porque se negó a aceptar los cortejos de un muchacho. Como respuesta había que contraatacar.

Aunque la paridad sea un tema muy importante, para nosotros, que teníamos un problema de supervivencia, lo de la paridad se parecía, curiosamente, a las rebajas de Hermes, una tienda de lujo. Y esto fue una cosa que chocó bastante. Algunas comprendieron muy bien lo que queríamos decir y se unieron a nosotros, y nos ayudaron en lo que estamos haciendo ahora. La Iglesia católica parece un club de señores con gustos sexuales digamos… no mayoritarios y que llevan varios siglos intentando arrancar de sus placeres a la gente, aunque nunca han renunciado a darse gusto ellos mismos.

Yo le diría al arzobispo que debería tratar de superar sus obsesiones, hasta el Papa lo ha dicho.

Ni putas ni sumisas

Comenzamos por San Pablo, primer obsesionado con la sumisión femenina. El Maleficarum funcionó un par de siglos hasta que fue modernizado en el XVII por cualquiera de los libros que el clérigo Ludovico Sinistrari dedicó a narrar con todo lujo de detalles la manera de buscar las marcas del diablo que, qué casualidad, se esconden en los genitales de las mujeres.

Sinistrari nos ilustra acerca de la manera de rebuscar cuidadosa, lenta y detenidamente en esos genitales en los que la marca demoníaca puede encontrarse si se busca bien. No nos vayamos a creer que ese rebuscar cuidadoso tenía nada de placentero para ellas, ya que se hacía con hierros candentes y tenazas varias. Lo malo de las relaciones entre mujeres y demonios, tan completas y variadas que hacen empalidecer al Kama Sutra, es que siempre acaban con la mujer quemada.

Siglos y miles de mujeres quemadas es el resultado de la obsesión de la iglesia con la sumisión femenina y el pene frío. Pasado un tiempo, la Iglesia dejó de quemar a las mujeres y se conformó con las confesiones, de las que también existen buenos manuales muy explícitos. Lo bueno de esto es que al final ya no se quemaba a nadie, bastaba con unos avemarías. Un avance, sin duda. Así que los hombres nos quieren sumisas pero nos imaginan poderosas, cosa que les llena de miedo. De modo que, para combatir el aburrimiento que les producen las sumisas y casadas, los hombres siempre pueden recurrir a las otras mujeres, a esas que imaginan transgresoras y divertidas, a las putas.

Videoblog: El fin de las sumisas

También se supone que quiere burlarse del manifiesto feminista que intelectuales francesas firmaron en declarando haber abortado, algo por entonces ilegal. Véase la diferencia entre "No toques a las putas" y "No toques a mi puta".

Yo firmaría un manifiesto que llevara por título la primera frase. Lo dirigiría a las autoridades que han decidido combatir, no la prostitución, sino su visibilidad.

Otros textos

Y con tal objetivo, se dedican a multar a mujeres que hacen lo que pueden para escapar de la pobreza y a las que pretenden poner a disposición no sólo de los puteros, sino también de los proxenetas; a estos no se les multa, sino que se les ofrecen todo tipo de facilidades para que abran sus "negocios".